miércoles, 25 de junio de 2014

La sangría de desahucios continúa


Se ve que con tanta abdicación, tanta coronación y tanto mundial, los datos que se publicaron hace una semana respecto a los desahucios producidos en el primer trimestre de este año 2014, por parte del Consejo General del Poder Judicial, me da la sensación que han quedado un poco desapercibido y eso que vienen a demostrar un panorama bastante desolador.

Estos datos ponen de manifiesto no sólo que los desahucios no han disminuido en Andalucía, sino que por el contrario han alcanzado la mayor cifra desde el 2008 al comparar el mismo período, el primer trimestre de cada uno de estos años desde el 2008 al 2014. Aunque hay que indicar que han sido sólo las comunidades de Andalucía, Extremadura y Murcia las que han experimentado en este primer trimestre de 2014, el mayor número de desahucios positivos, desde 2008.

Como se puede apreciar por el gráfico, en este primer trimestre con respecto al primer trimestre de 2013, el número de lanzamientos positivos ha experimentado un incremento del 14,05%. Donde hay que recordar que el concepto “lanzamientos positivos”, se refiere aquellos desahucios en los que el servicio común ha podido practicar el lanzamiento acordado por el juzgado, según explica el propio Consejo General del Poder Judicial. Con lo cual no estamos hablando de posibles desahucios, en donde no conocemos el resultado, sino desahucios que se han llevado a la práctica.

Si profundizamos un poco más en los datos y los vemos estos por cada una de las provincias andaluzas, sigue siendo Málaga la que encabeza espectacularmente el ranking, representando más del 35,24% del total de los desahucios positivos realizados durante este primer trimestre del año. Llegándose alcanzar la cifra de 10.022 desahucios positivos desde el 2008 hasta final de marzo de 2014. Donde los 701 desahucios realizados en el primer trimestre, es una cifra que no se había alcanzado en estos últimos seis años, lo que nos debe llevar a preguntarnos que puede estar pasando.

Ante esta situación cada vez se hace más urgente el que las administraciones públicas, a todos los niveles, de manera acuciante pongan en marcha mecanismos suficiente no sólo para atender aquellas familias que junto a su entorno, tienen que afrontar el dejar su vivienda. Sino además desarrollar proyectos e intervenciones de cara a prevenir lo que aún puede quedar por llegar.

Se debe de superar la ayuda económica de emergencia en aquellos ayuntamientos que aún puedan disponer de recursos económicos, y cuando la familia reúna los criterios que establecen los diferentes reglamentos que desarrollan estas ayudas. Porque aunque sea reiterativo el recordarlo ahora, cuando se alude tanto a la constitución, y la defensa a ultranza que realizan algunas personas en cumplirla, no se corresponde el mismo interés y su defensa de otros muchos de sus artículos y en especial en el derecho a la vivienda expresado en el artículo 47, que copio literalmente y ánimo a que todos/as lo leamos con detenimiento y calma: “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.”

Cuando se suele aludir a este artículo lo recordamos para reclamar el derecho a una vivienda digna y adecuada como indica, pero no es menos importante lo que se dice cuando habla de que la utilización del suelo se deberá de hacer de acuerdo con el “interés general” para “impedir la especulación”. O cuando se indica que las plusvalías de la acción urbanística debe ir dirigida a la comunidad. Porque que poco o nada de todo esto se realizó durante el llamado boom inmobiliario, la utilización del suelo fue para el interés de unos pocos, y los miles de millones de plusvalía, beneficio, fueron a parar a unos pocos bolsillos.

La realidad es que en el primer trimestre del año 2007 eran 413.300 los hogares que tenían a todos sus miembros activos en el paro, y en el primer trimestre de este año 2014 esta cifra asciende ya al 1.978.900 hogares, un incremento del 478,80%, una situación que parece no tener fin y que echa por tierra el discurso de que la crisis ya ha pasado. Posiblemente esté pasando en lo macroeconómico, en las grandes cifras estadísticas, en los resultados de grandes corporaciones empresariales, pero a costa de posiblemente esa microeconomía que cada vez se encuentra más arruinada, y que es la que lleva a estas familias a no poder atender la dichosa hipoteca o a no poder dar de comer a sus hijos. Los desahucios continúan y se incrementan, la pobreza asciende y el hambre se instaura en nuestros menores, no hablamos de un país del tercer mundo, estamos hablando de España.

(Publicado en Revista El Observador)

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